Y así paso naufragando, en densas aguas de una voz, voz que llama desde la penumbra,en el dolor y en el caos del llanto, abraza la comprensión de la dualidad, con la necesidad de encontrar unidad.
Ahí esta la mente, la mente que piensa y observa todo desde el silencio y en la inspiración y exhalación de un pequeño cosmos. La instancia que no juzga, no discrimina, sólo encuentra maravillas que mueven las hojas que los momentos transcriben en acciones. Los problemas vuelven a tocar la puerta pero ya no eres el mismo de antes y aceptas los desafíos inscritos en el alma antes de pisar este puerto.
En la soledad me encontré, tuve que entender que la oscuridad tiene su luz y que la luz tiene su oscuridad; por eso !Qué difícil se nos hace discriminar con prudencia!, nos lleva una vida. Es necesario encontrar en dicha situación la respuesta a la comprensión de nuestro entorno para construir un nuevo ser, el hombre nuevo.